Desde el Perú) Por Magaly Zapata
Estuvimos después de una década otra vez en Palca, una perla taurina enclavada entre sus dos apus protectores que le dan un especial y singular marco paisajista a un coso que viste por dentro un sabor torero antañón.
La corrida se saldó con la puerta grande de José Garrido con dos de su primero y la salida de vacío de sus compañeros de terna Juan del Álamo y Óscar Quiñónez por fallar con el acero que pudo privarlos de algún premio. El encierro de Apu Saywa se movió pero sin clase y con peligro sordo y hasta evidente, haciendo cositas de mansos como rajarse o escupirse en la suerte de varas. Sus hechuras los delataban. El juez estuvo bien al negar el indulto del segundo, inmerecido, pues como el resto, salvo el último, se escupieron del caballo de picar en la suerte de varas y en ese caso lució por la muleta que tuvo delante.